El coste invisible de promocionar a incompetentes
Promocionar a la persona equivocada no es solo un error de RR. HH.; es una señal cultural que distorsiona la toma de decisiones, erosiona el rendimiento y ahuyenta al talento. La incompetencia asciende por política y apariencia, mientras los equipos pagan el precio en desmotivación, pérdida de excelencia y un deterioro silencioso pero profundo de la organización.