Detalles que importan
El tiempo de la alta dirección es limitado, lo que obliga a ser extremadamente selectivos con los detalles que llevamos a la conversación: no se trata de compartir anécdotas, sino de usar ejemplos concretos para revelar problemas sistémicos. El CEO no gestiona casos aislados, sino las ineficiencias que los generan, y ahí es donde saber conectar lo particular con lo global convierte un detalle en información útil para decidir.