El precio de una existencia
Khaby Lame no ha vendido solo su imagen, sino su identidad digital. Por 975 millones de dólares, una IA podrá replicar sus gestos, voz y presencia en redes, transformando a una persona en un activo escalable. La operación plantea una pregunta incómoda: cuando una marca puede sobrevivir sin el ser humano que la creó, ¿dónde termina la rentabilidad y dónde empieza la pérdida de uno mismo?