La pantalla como igualador y limitador a la vez
La pantalla democratizó el acceso, igualó la puesta en escena y convirtió el pixel en campo de batalla, pero también aplanó el impacto y encareció la atención. En un mercado saturado, el producto ya no compite solo por atributos, compite por significado. Lo único no replicable es el concepto que conecta emoción e identidad, porque en un mundo de sobreoferta no recordamos lo que vimos, recordamos lo que nos conmovió.