Marketing y los problemas estructurales
El marketing es un amplificador, no un sustituto de la realidad. Funciona cuando existe una base sólida de producto, procesos y experiencia; fracasa cuando se usa para maquillar carencias estructurales. Forzar el storytelling más allá de la capacidad real de entrega genera frustración, pérdida de confianza y deuda operativa. Cuando el marketing promete lo que la organización no puede cumplir, el problema no es el relato, sino la estructura que lo sostiene.