La confianza no crece en audiencias saturadas
La hiperproducción diaria de mensajes puede generar todavía impacto, pero también rechazo. La atención dejó de ser un recurso escaso para convertirse en un mecanismo de defensa. En esta nueva fase ya no gana quien más publica, sino quien menos necesita justificarse. El verdadero valor no debería estar en aparecer, sino en ser creíble. La era del ruido puede continuar o no; la del rigor, ¿ha empezado de verdad o seguimos esperando inútilmente a que alguien baje el volumen?