«No permitas que nadie te diga que no puedes»
Esta frase se repite como un mantra, y para muchos ha servido como espoleta para construir programas de acompañamiento y desarrollo profesional y emocional más o menos creíbles, y con mayor o menor rigor. Igual que las granadas de mano en un entorno bélico, sin «handle with care» puede terminar causando mucho daño diferido en el tiempo en forma de secuelas.