Recuperar «leads» en la era del «spam»: estrategias y aprendizajes

Llegar al usuario ya no es solo cuestión de insistir: es un verdadero desafío que exige repensar el contacto comercial. Significa pasar de generar leads en volumen a conseguir conversaciones reales, afrontar la saturación por spam y llamadas blancas, y aplicar estrategias multicanal capaces de recuperar contactos, sostener relaciones y transformar lo que parecía perdido en oportunidades de venta.

🕒 Tiempo de lectura: 6 minutos

“De cada 10 leads generados, solo 4 contestan a las llamadas programadas. Y eso teniendo en cuenta que realizamos hasta cuatro intentos en diferentes franjas horarias a lo largo del mismo día para aprovechar el momento de mayor interés del lead.”

No es una anécdota ni un dato aislado, sino un patrón que se repite de forma consistente en múltiples sectores y compañías, con variaciones mínimas. Y lo más relevante no es el porcentaje en sí, sino el hecho de que estamos hablando de usuarios que han dejado voluntariamente sus datos de contacto, han aceptado ser llamados y, en muchos casos, incluso han seleccionado una franja horaria concreta.

Aun así, la contactabilidad cae en picado. Y lo hace tanto en modelos clásicos de lead generation como en aquellos contactos que las empresas siguen llamando —con una pátina amable y eufemística— “llamadas blancas”: contactos sin un objetivo comercial inmediato, supuestamente orientados a cuidar la relación, a “estar presentes” o a recordar que la empresa sigue ahí por si el cliente la necesita. La pandemia hizo mucho daño (en todos los sentidos).

La contactabilidad como problema estructural

Como toda sacudida que modifica un modelo largamente establecido, durante un tiempo la falta de contacto se interpretó como un problema operativo: horarios mal elegidos, equipos poco insistentes o leads mal cualificados (este último un auténtico all time classic y habitual arma arrojadiza bidireccional entre los equipos de marketing y ventas).

Sin embargo, esa lectura ya no explica lo que está ocurriendo. El problema es mucho más profundo y tiene que ver con el cambio radical en el comportamiento del usuario frente al canal telefónico.

La causa principal es conocida, y ya está más que asumida por muchas organizaciones. La explosión del spam telefónico junto con intentos masivos de fraude ha modificado por completo la percepción de una llamada entrante. Hoy, para una gran mayoría de usuarios, un número desconocido es una potencial molestia o directamente una amenaza.

  • Llamadas automatizadas.
  • Falsos servicios energéticos o financieros.
  • Números móviles sin identificar.
  • Repetición sistemática en franjas intrusivas.

El usuario ha aprendido a protegerse y su reacción es racional: no contestar. El problema es que, en ese mecanismo defensivo, caen también las empresas legítimas, incluso aquellas con consentimiento explícito.

El consentimiento ya no garantiza nada

Uno de los grandes supuestos del marketing digital de los últimos años ha sido que el consentimiento resolvía el problema. Si el usuario acepta ser contactado, la llamada debería funcionar.

Los hechos demuestran que ni siquiera cuando existe interés reciente, contexto claro y una llamada agendada, la respuesta está asegurada. El consentimiento legal no se traduce automáticamente en disponibilidad real ni en predisposición a atender el teléfono.

Esto pone en crisis varios pilares sobre los que se han construido muchos modelos de lead generation. Entre ellos, la idea de que el volumen compensa la fricción, o que el teléfono sigue siendo el canal central sobre el que pivota todo el proceso comercial.

No todas las empresas sufren igual el problema

Aunque el fenómeno es generalizado, no todas las organizaciones lo padecen con la misma intensidad ni por las mismas razones. Conviene matizar.

  • En el B2C de alto volumen (seguros, energía, telecomunicaciones, formación), la saturación es extrema y la dependencia histórica del teléfono hace que el impacto sea especialmente severo.
  • En el B2B con ciclos largos, el problema no es tanto el volumen como el acceso a decisores cada vez más blindados.
  • En empresas de servicios recurrentes, el riesgo está en erosionar una relación existente con interacciones percibidas por el usuario como irrelevantes.

Más allá de las diferencias, el denominador común es claro: la dificultad creciente para iniciar una conversación real con el usuario, incluso cuando existe una relación previa o un interés explícito.

Spam telefonico y baja contactabilidad

Baja accesibilidad vs. alta conversión

Conviene aclarar un punto clave que a menudo se distorsiona en este debate: cuando se consigue contactar, el canal telefónico sigue mostrando una performance muy elevada en términos de conversión a venta. La conversación directa, en tiempo real, continúa siendo uno de los mecanismos más eficaces para resolver objeciones, contextualizar la oferta y cerrar decisiones.

La alternativa no pasa por abandonar el teléfono, sino por dejar de tratarlo como un canal aislado. Diseñar mejor lo que ocurre antes y, sobre todo, después de una llamada no atendida, integrando otros canales que ayuden a desbloquear el acceso a la conversación. ¿Bendita omnicanalidad?

El circuito de recuperación como palanca clave

Cuando una llamada no es contestada, no debería considerarse un fracaso definitivo, sino el inicio de un segundo intento de contacto por otro canal. Aquí es donde muchas empresas están encontrando margen de mejora real.

WhatsApp, por ejemplo, puede ser un canal eficaz de recuperación si se utiliza con rigor. No basta con enviar un mensaje genérico. Es imprescindible cumplir ciertas condiciones para no ser percibido como spam:

  • Identificación inmediata y clara de la empresa y de la persona que contacta.
  • Motivo del contacto explícito, vinculado a una interacción previa concreta.
  • Tono profesional y coherente con la imagen corporativa.
  • Propuesta de siguiente paso sencilla y respetuosa.

«Hemos empezado a contactar por WhatsApp a aquellos leads que no contestan a las llamadas. No de cualquier manera: tras varios tests, hemos comprobado que cuando el mensaje se envía justo después del último intento fallido y nos presentamos de forma directa y transparente, conseguimos recuperar 2 de esos 6 contactos que inicialmente dábamos por perdidos».

Cuando se utiliza así, WhatsApp reduce la fricción, aporta contexto y devuelve al usuario el control sobre cómo y cuándo continuar la conversación.

Si hablamos de un modelo basado en la recurrencia, esta recuperación debe plantearse considerando no solo la venta inmediata, sino el revenue asociado al conjunto del lifetime value del cliente. El incentivo a recuperar no es solo justificable, sino muy poderoso.

Conclusión

El contexto ha cambiado y el usuario, desde su punto de vista, no ha tenido más remedio que adaptarse para protegerse.

No se trata de llamar más ni de disfrazar mejor la llamada. Se trata de entender el nuevo equilibrio de poder, diseñar circuitos de contacto más inteligentes teniendo en cuenta el contexto, las expectativas y el ciclo de venta (entre muchos otros) y asumir que el teléfono no es el canal dominante sino un eslabón dentro de un workflow.

Sobre el autor

Oriol Guitart es un experimentado Business Advisor, estratega en negocios digitales y marketing, formador en empresas y Director del Master en Marketing Digital & Innovación en IL3-Universitat de Barcelona.

Deja un comentario